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Alqueria Calderón

Una Alquería que Resiste al Tiempo


A las puertas del pueblo de Calderón, donde la tierra se eleva y desciende en suaves olas de viñedo, se alza una heredad detenida en el tiempo. Rodeada por muros de tres metros, guarda un siglo de historias de trabajo y de risa, de vendimia y de brindis sentidos. Más que una explotación agrícola, esta alquería ha sido el testigo silencioso de las generaciones que dieron forma a esta tierra, sacando de ella la fruta que sería el alma del vino.

 

Calderón pertenece a la comarca de Utiel-Requena, una meseta mediterránea de altitud, a 70 km tierra adentro de la ciudad de Valencia. Aquí, donde la tierra se encuentra con el cielo, las viñas se extienden hasta el horizonte, alimentadas por días soleados y noches frescas que dan forma al carácter de los vinos. La heredad se sitúa frente a la Sierra del Negrete; a la orilla del Río Magro, el agua sostiene desde antiguo a la tierra y a las personas que la han habitado.

 

Dentro de sus muros, tres edificios preservan el patrimonio vitivinícola de la comarca. La casa principal, lugar de fortaleza tranquila, donde las familias se reunían tras largas jornadas en el viñedo. La bodega centenaria, con sus 11 *trullos* fosas hondas de vinificación, gastadas por el tiempo que han absorbido el aroma de las uvas en fermentación y los ecos de añadas pasadas. Y el rancho, recordatorio de un tiempo en el que la vida marchaba al ritmo de las estaciones, donde caballos y carros tuvieron su papel en el ciclo del vino.

 

Hoy, la heredad se asoma a un capítulo nuevo. Viña Memorias, comprometida con el vino de calidad y producción limitada, abraza este legado. Las viñas que rodean la propiedad siguen contando su historia en cada botella de la tierra, de las manos que la modelaron, del oficio inveterado que pasa de generación en generación.

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